Junio 19, 2014.
RAZONES EN CRISOL
6
SEMANARIO
DR. JOSE LUIS ALVAREZ
HERNANDEZ
Decíamos
en la entrega anterior, entre otras cosas; que el Estado de Derecho comprende
una serie de elementos
independientemente de las garantías individuales y los derechos
fundamentales consagrados en la Constitución Federal; como son la democracia, la
libertad, la justicia, la igualdad, la transparencia, etc.; por lo que siendo
tan amplio el contenido de dicha frase, nos ocuparemos poco a poco de algunos
de dichos elementos, empezando por el término “Democracia”; en virtud de que
precisamente nuestra Constitución habla de que la soberanía reside en el
Pueblo, que el poder público dimana del Pueblo; que es voluntad del Pueblo
constituirse en una República democrática, etc., (Arts. 39 y 40).
En
consecuencia, reiteramos, empezaremos por el término democracia, el cual no
tiene un significado específico; es decir, una definición; proviene etimológicamente hablando del
griego, compuesto de las palabras “demos”, que significa gente y “kratos”, que
significa autoridad o poder; por lo cual su contenido se refiere a una serie de
cualidades, procedimientos, situaciones, instituciones, etc.; por lo que se ha
optado por conceptuar la democracia en términos generales, como el poder del
Pueblo y para el Pueblo, entre otras cosas; además de incorporarla en
ordenamientos jurídicos, como nuestra propia Constitución; por lo que sin
entrar en detalles, ni explicaciones técnico jurídicas; podemos afirmar
simplemente, que nuestra Constitución, establece la Democracia, para significar
que el Pueblo es el que manda.
Por lo tanto, la Democracia en tal sentido está
relacionada con los tres poderes; Ejecutivo, Legislativo y Judicial, conforme a
la Constitución y las Leyes Reglamentarias, no Secundarias, como indebidamente
dicen hasta los propios legisladores; para regular a los gobernantes,
gobernados; el territorio nacional, el espacio aéreo, los mares litorales, las
relaciones internacionales, por no citar más.
En consecuencia, hablando concretamente del Poder
Ejecutivo en los tres niveles, es decir, Federal, Estatal y Municipal, democráticamente
hablando, sus miembros deben ser elegidos por el Pueblo y para el Pueblo. En
cuanto al Poder Legislativo; tanto
Senadores como Diputados, también son electos por el Pueblo; con una gravísima
excepción actualmente, como son los Senadores y Diputados plurinominales; en
virtud de que si conforme a la Constitución, los legisladores representan al Pueblo
y son electos por el Pueblo; los plurinominales en estricto derecho, no representan
a nadie; ni siquiera a un simple ciudadano; y tampoco son electos por nadie; situación
debida a una reforma contraria a los principios democráticos de representación
y de elección popular, con fines personales, políticos y económicos; por lo que
constituye, reiteramos, una gravísima excepción dentro del Estado de Derecho, que
tanto pregonan los propios legisladores; independientemente que son una carga innecesaria
para y en contra del Pueblo y la democracia.
Ahora bien, las elecciones de todos los funcionarios
que de acuerdo con la Ley deben ser electos; si bien es cierto, que
democráticamente corresponde al Pueblo dicha elección; también es cierto, que
se hace a través de la proposición de candidatos de partidos políticos, (ya
también existen candidatos independientes)
que forman un grupo aparte de los Poderes Ejecutivo, Legislativo y
Judicial; ya que son organizaciones que efectivamente están formadas por el
Pueblo, pero dirigidas por un partido
político y determinados personajes, que juntos han hecho, más bien creado una
elite muy especial; ya que dichas personas o personajes, una vez que entran a
la política, ya no salen de ella; y cuestan como partidos y por persona, miles
de millones de pesos anualmente, al Pueblo, pese a su extrema pobreza; y no
debido precisamente a su capacidad; sino a una serie de leyes no escritas, que
les permite ir ocupando puestos en cualquiera de los tres poderes; (el Pueblo
dice “saltando”), desde el más bajo hasta el más alto, Federal o Local; es
decir, Presidente de la Republica, Gobernador de un Estado y Presidente
Municipal, así como legisladores; cuya repetición en el cargo estaba prohibida,
por el principio de la no reelección; que ya arreglaron los legisladores,
legalizándola, y en grande, hasta por cuatro períodos, (La Jornada 20 de Junio
del presente año), simplemente; (aunque de facto nunca se prohibió) a pesar de
que la reelección fué uno de los ideales básicos de la Revolución Mexicana, que
costó más de un millón de vidas humanas; principio que enarbolaron y
defendieron simuladamente, los miembros del propio partido político del antiguo
PRI; y que ahora rechazan los del actual PRI; que además nunca ha sido un
partido político, sino una dependencia gubernamental de facto, desde su
creación; pero volviendo al tema; independientemente de la serie de
funcionarios, no electos, que conformen los tres poderes.
Por lo
que toca al Poder Judicial, tenemos el fuero federal y el fuero común, cuyos
miembros son nombrados por el Poder Ejecutivo, federal o local, según el caso,
de acuerdo con la Ley; sin embargo, algunos de ellos también resultan otra
carga económica para y contra el Pueblo y la democracia, debido a su costo; ya
que según los medios de comunicación, los Ministros de la Suprema Corte, por
ejemplo, cuestan al Pueblo más de medio millón de pesos mensuales, cada uno,
más prestaciones increíbles; mientras que más de la mitad de la población vive
en la pobreza extrema, sin prestaciones ni servicio social y medico alguno; lo
cual es contrario al Estado de derecho y la democracia.
Ahora
bien, en ese quehacer llamémosle político, tan importante en un Estado de
Derecho; es donde precisamente la Democracia existe solo teóricamente; ya que
los políticos en funciones o sin funciones, van formando cuadros y tejiendo redes
a su conveniencia, para su beneficio personal, político y económico; para que
en su oportunidad, mediante las cientos de artimañas políticas que son del
dominio público; como alteración de padrones, urnas embarazadas, operación tamal, voto de difuntos, acarreos,
etc., incluída la ultima novedad; consistente en tarjetas de prepago para la
compra de votos; con objeto de que los candidatos sean electos “democráticamente”;
si así se le puede considerar a hechos tan ilegales, antidemocráticos e incluso
delictivos como los mencionados; para de esta manera llegar al puesto requerido;
pero no para trabajar a favor del Pueblo, que son sus representados, en términos
democráticos; sino para sus intereses, personales, políticos y económicos,
tejiendo nuevamente las redes necesarias para ocupar el cargo público siguiente;
es decir, y aunque el orden no sea exacto ni obligado; llegar a ser Presidente
Municipal, después diputado, senador, gobernador, secretario de Estado, etc.; y por fin, Primer Magistrado del país; solo que sin la participación del Pueblo
y para el Pueblo, como debería de ser la Democracia en un Estado de Derecho;
sin pasar por alto, que una vez en el Poder, se vuelven puritanos del Derecho,
teóricamente también; según sus frases huecas, que repiten con razón o sin
ella; tales como “conforme a derecho”; “nadie está por encima de la Ley”; “caiga
quien caiga”; “hasta las ultimas consecuencias”; “todo el peso de la Ley”, etc.;
para simular el Estado de derecho; ya que según nos consta como Pueblo; cuando
algún miembro o varios de esa elite, viola la ley, civil, penal o
administrativamente hablando, no pasa nada, nunca; ya que la procuración de
justicia y el poder judicial completo, federal, local o ambos; que además dependen
del poder ejecutivo, los libran de cualquier responsabilidad por grave que sea,
como es del dominio publico a nivel internacional; cuyos ejemplos sobran, pero por
razones de espacio no podemos enumerar algunos de los cientos de ellos, que
además son del dominio público.
Lo
anterior, tiene como consecuencias negativas para el Pueblo además de lo
mencionado; el que los políticos en términos generales, se hayan apartado
totalmente del Pueblo y la democracia; que viven en otro mundo; que piensan que
el actuar en pro de sus intereses personales, políticos y económicos, cada día
más onerosos y escandalosos, sobre todo en relación con la pobreza del Pueblo;
además de prestaciones fabulosas, absurdas e increíbles, como la de “riesgo”; (pues
qué hacen?); olvidan que de acuerdo con la democracia, estan primero los
intereses del Pueblo; a pesar de lo cual, normalmente votan y aprueban leyes
que perjudican a sus representados; es decir, al Pueblo; al que no toman en
cuenta; además de utilizar a propósito un lenguaje falso, engañoso, ambiguo,
etc., para que nadie entienda; sin
reparar que el Pueblo no tiene idea de
qué es la democracia; que significa ser de derecha o de izquierda, sobre todo
porque la mayoría de los políticos son ambidiestros y carentes de principios, moral,
etc., salvo honrosas excepciones; tampoco saben qué es eso del tejido social; daños
colaterales, cuando asesinan inocentes en sus guerras falsas o verdaderas, etc.;
(recordemos los cien mil muertos según
los medios, desaparecidos, etc., de la guerra contra el crimen organizado) ya
que lo único que entiende el Pueblo; consiste en que sus representantes los
atacan en lugar de defenderlos; los perjudican en vez de beneficiarlos; los
despojan de su patrimonio particular o nacional, como sus tierras o el Petróleo
por ejemplo; no los escuchan; y ya en el colmo, conmueven hasta las lágrimas,
cuando dicen que las decisiones dolorosas que se tienen que tomar son en
beneficio del Pueblo; además de que nunca hemos oído o sabido que aprueben algo
en contra de ellos, etc.; en síntesis,
actúan en contra de sus representados, simulando lo contrario, a base de
discursos, spots, etc., como parte de la impunidad y la corrupción, que no
corresponde a un Estado de derecho y democrático; por lo que han perdido toda la
credibilidad del Pueblo; salvo que la democracia en México es solo un mito; y
que en nuestro país, el poder es de los políticos y para los políticos.
DR. JOSE LUIS ALVAREZ
HERNANDEZ
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